Por el equipo editorial de Tour Desconecte
Sábado 14 de febrero de 2024. Desde muy temprano, los puntos de reunión comenzaron a llenarse de energía, puntualidad y emoción. Todas las viajeras llegaron en tiempo y forma. La coordinación estuvo a cargo de Manu “El Coyote”, quien, fiel a su estilo, marcó el ritmo de una jornada que prometía ser distinta… y lo fue.
Esta vez el viaje tuvo un matiz especial: un grupo conformado casi en su totalidad por mujeres de distintas edades, acompañadas por un solo viajero valiente que decidió sumarse a la aventura. El ambiente era de complicidad, risas y expectativa.
La primera parada fue en San Miguel de Allende, donde nos recibió Isa, anfitriona de Tumbagón. Con entusiasmo y orgullo, nos explicó el origen y significado de este producto artesanal que se ha convertido en símbolo local. Las viajeras participaron en la divertida “prueba de fidelidad” con el tumbagón, recorrieron la fábrica y conocieron de cerca su proceso de elaboración. Para refrescar el mágico día, nada mejor que una tradicional cebadina que alivió el calor y arrancó sonrisas.
El recorrido continuó entre degustaciones de mezcales con nombres tan creativos como atrevidos, y dulces típicos de tamarindo que conquistaron paladares. Varias viajeras no dudaron en llevarse botellas y recuerdos para compartir en casa. La emoción era evidente: no solo estaban conociendo un destino, estaban viviendo la experiencia.
Caminando entre calles empedradas, de pronto apareció imponente la Parroquia de San Miguel Arcángel. Su silueta neogótica se elevaba como un escenario perfecto para fotografías inolvidables. Algunas chicas aprovecharon para capturar su mejor ángulo; otras decidieron perderse entre galerías, balcones floridos y rincones llenos de encanto. San Miguel regaló postales y momentos que quedaron guardados en la memoria… y en el carrete del celular.
Más tarde, el grupo se dirigió a Guanajuato. Manu “El Coyote” ofreció una explicación del contexto histórico y cultural de la ciudad antes de otorgar tiempo libre para explorarla. Pero esa noche nada fue igual a lo habitual.
Guanajuato se vistió de romance. Las calles estaban decoradas con corazones, escenarios para fotografías y letreros luminosos que invitaban a decir “Marry Me”. Restaurantes adornados para la ocasión, parejas celebrando el amor y la plazuela principal convertida en un escenario donde el mariachi y el norteño acompañaban declaraciones apasionadas.
La ciudad sorprendió aún más con un concierto gratuito de salsa y cumbia que transformó las plazas en una pista de baile colectiva. Guanajuato entero se movía al ritmo de la música. Varias viajeras no se resistieron y, entre risas y nuevos conocidos, bailaron durante casi una hora, viviendo un San Valentín espontáneo y vibrante.
Ya entrada la noche, llegó el momento de la tradicional callejoneada. Entre estudiantinas, coplas picarescas y recorridos por estrechos callejones iluminados, el grupo avanzó cantando y brindando. Manu “El Coyote”, siempre listo para animar, compartió el clásico porrón con vodka y los famosos shots “estilo Guanajuato” para quien quisiera sumarse al brindis. La experiencia incluyó historia, leyendas y la parada obligada en el icónico Callejón del Beso, donde no faltaron fotos, carcajadas y promesas simbólicas.
El cierre fue redondo. Todas las viajeras regresaron bien, contentas y con nuevas amistades. Fue un 14 de febrero diferente: un viaje entre mujeres, libertad, romance, música y celebración.
Así se vivió esta aventura con Tour Desconecte, la agencia que demuestra que viajar no solo es cambiar de lugar, sino cambiar la energía, la perspectiva y, a veces, hasta la historia personal.
Nos vemos en la próxima aventura.
